viernes, 20 de julio de 2012

Centímetros...

Desanimada. Caminaba despacito como si eso fuera a impedir que llegara hasta ella, y cuando por fin había dado el último paso suspiré con desgano. Estaba frente a mí la muy perversa, toda altanera ella, recordándome que arriba de mí todavía existían varios numeritos...
Tenía que enfrentarla. Desde hace años que no me la encontraba. Hubiera preferido que Artemis me arañara todita o que "hermanita" me cantara toda la noche; pero ni modo: ahí estaba. Me paré junto a ella, esperé a que Anni pusiera la marca, y que por fín, sentenciara:
-Ya está.
La muy maldita había atacado. 
-¿Subí?
- 1.43
Uno y cuarenta y tres. Yo hubiera esperado un cincuenta. En realidad lo hubiera deseado. El 'cuarenta y tres' era algo predecible. La última vez. La última. Allí me quedaré por no tomar leche, por ser floja al ejercicio, por haber pasado los 16 y tener 19.
- ¡Sigues siendo tan mona Emma!
Bueno, qué hacer, ya no queda de otra. Pero me ofende. Después de todo la de dos metros me ganó la batalla. La culpa no es de la cinta, lo sé, pero ¡Cómo la odio! Tiempo tras tiempo, teniendo esta misma confrontación.
Sí. Ser pequeña puede tener sus ventajas. Siempre me gustaron los chicos más altos que yo, entonces quiere decir que las probabilidades de que mi futuro novio sea de mi misma talla, -lo que aún así yo sea larguirucha hubiera detestado- son prácticamente nulas. Y por lo demás, ya estoy acostumbrada: las bromas que me hacen tanta gracia, en los conciertos siempre voy adelante, llevo mi documento de identidad a todos los lugares... 
También está eso de ser mona, como dice Anni. 'Tú no te preocupes, pones los ojitos mirando hacia arriba y las manitos como te enseñé y nadie se mete contigo! Eso si no te conocen, sino solo eres tú y arremetes con todo...'
Y mientras ella sigue hablando yo tomo mi sillita, sonriéndome, ¿quién se atrevería? pienso, si a la primera que me toquen yo la destrozo toditita, así mida metro ochenta, solo imagino que es esa cinta medidora y ya, está hecha. Tomo la tiza, marco mucho más arriba de la mía y digo: "¡Hermanitaaa! ¿Y si te vuelves modelo? Ya vas para el metro setenta!